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¿Sabías que puedes disfrutar los mejores vinos de Nueva Zelanda en el Perú?

¿Sabías que puedes disfrutar los mejores vinos de Nueva Zelanda en el Perú?

El Perú vs. Nueva Zelanda se puede disfrutar con un buen vino originario de esta isla de Oceanía. Conoce más sobre Kiwine, una empresa encargada de ofrecer los más resaltantes vinos de esta región en nuestro país y con qué maridarlos.

De la tierra donde se filmó la taquillera El Señor de los Anillos llegan una serie de vinos seleccionados especialmente para nuestro país. Nueva Zelanda, el archipiélago oceánico cuyos impresionantes paisajes acompañaron a Frodo en su épico recorrido, en la actualidad resalta a nivel mundial tanto en la producción como el consumo de vinos y destaca, especialmente, por sus vinos premium. Fue en este contexto que Basil Mischefski, un neozelandés establecido en Perú, se preguntó: ¿Por qué traer un pedacito de Nueva Zelanda? Así nació Kiwine, una importadora y distribuidora de los vinos más representativos de su país.

Nueva Zelanda cuenta con bodegas familiares cuyo trabajo se hereda de generación en generación y la tecnología se va implementando con los años sin perder el toque familiar. “Hay locales donde la enóloga es la hija o el hijo se encarga de la parte comercial”, nos cuenta Mirtha Noceda, sommelier de Kiwine, sobre esta economía alrededor del vino en el archipiélago oceánico. Todo alrededor de Nueva Zelanda es mar, el clima, las temperaturas, sus características geográficas juegan un papel fundamental que impacta en las uvas y las hace excepcionales para la elaboración de vinos.

Kiwine en Perú

“Una de las primeras bodegas que trajo Kiwine es la Forrest, bastante particular en el sentido que los propietarios son doctores por eso tiene una línea de vinos que se llaman The Doctors’. Ellos dejaron la medicina y prefirieron dedicarse al desarrollo del vino. Es una bodega muy premiada no solo en Nueva Zelanda, sino también en Europa y Estados Unidos. El Sauvignon Blanc realmente me cautivó por sus características sobresalientes de acidez amplia, refrescante, diferente a las que puedas encontrar”, destaca Noceda.

Nueva Zelanda ocupa el quinto puesto en el rango mundial de mejores países vinícolas. Es el primer país no europeo en obtener dicha clasificación.

Kiwine tiene alrededor de 20 etiquetas en nuestro país y se encuentran en los principales restaurantes como Central, Astrid & Gastón, El Mercado, Rafael, Alfresco, Cala, Maido y Hotel B; así como en su página web.

La segunda bodega que representaron fue Astrolabe: “Es como subirte a un Ferrari”, compara la experta. Otra de las bodegas de Nueva Zelanda cuyas botellas encontramos en la oferta de Kiwine, es Saint Clair, pioneros en la viticultura en Marlborough desde 1978. Es la primera compañía de vino de Nueva Zelanda en ganar medallas internacionales para sus uvas Sauvignon Blanc y Pinot Noir. Y, recientemente, se integró a Kiwine la bodega Blank Canvas, que se caracteriza por su originalidad e irreverencia frente a la tradición.

El Sauvignon Blanc del sur

Nueva Zelanda se divide en la isla norte y la isla sur, esta última es la principal zona de cultivo de vinos, especialmente en Marlborough donde destacan por su Sauvignon Blanc. Aunque manejan Chardonnay, Malbec, Merlot y muchas más variedades, sus dos fortalezas son el Sauvignon Blanc y el Pinot Noir, nos informa Noceda. Y, si bien Nueva Zelanda no produce ni el 2% de la producción mundial de Sauvignon Blanc, es considerada su capital por excelencia: “¿Por qué te ofrecería un Sauvignon Blanc y te diría que apuestes por este de Nueva Zelanda habiendo en el mercado tantos vinos locales extraordinarios de países como Chile, Francia, Argentina? Hay que reconocer un Sauvignon Blanc en una copa, es increíble, muy floral, se complementa con el toque cítrico y una acidez jugosa que puedes casi llegar a morder”, recalca la sommelier.

Maridajes con comida peruana

Explica Noceda que Kiwine ofrece toda clase de vinos ideales para conjugar con una gastronomía muy amplia de platos fríos, charcutería, pastas, platos a base de carnes rojas y más. Por ejemplo, un vino blanco puede maridar perfectamente con el más clásico de nuestros platos: el ceviche. “Para mí es una fusión que camina bastante bien, hablamos de un ceviche o tiradito sin muchos elementos, lo más tradicional, creo que es un complemento ideal. Si nos queremos poner sofisticados unas conchas de abanico son una opción interesante”. O con comida nikkei.

Por otro lado, los vinos rosados funcionan como un comodín: “Son bastante nobles porque si tienen un menú variado a veces un solo vino es muy complejo, el rosado es ese vino amable que se adapta por las cualidades que tiene entre acidez y frescura. Este es un blend de Pinot Noir con Malbec, con una nota cítrica, mucha frutilla, fresa, interesante, con una acidez característica de esa zona de Nueva Zelanda”. El vino rosado también calza muy bien con un pollo a la brasa o platos de chifa como un chaufa de chancho, tallarín saltado, kam lu wantan, salsa de tamarindo. “Es como poner la cereza sobre el pastel”, indica la experta. “Es una buena opción para quienes quieren aventurarse”.

En cuanto a los tintos la línea Block que pertenece a la bodega Saint Clair es galardonada y sus vinos provienen de Gimblett Gravels, una zona de Nueva Zelanda muy pequeña y exclusiva. La línea Reserva tiene un nivel de categoría premium. “¿Por qué no preparar un estofado de carne acompañado de una copa de Merlot?”, recomienda Noceda. El Cabernet funciona también con la comida criolla como un lomo saltado, uno de los platos más queridos por los peruanos.

En la página web de Kiwine se encuentra el detalle de toda la oferta que ofrece esta distribuidora en el país y la información de las bodegas Saint Clair, Forrest y Astrolabe. Además, se puede pedir los vinos que desee a través de su plataforma de compras. Si estás en búsqueda de nuevas aventuras por territorios poco explorados y sabores de otros continentes, los vinos de Kiwine serán una opción exclusiva y seleccionada con la confianza de los expertos.

Fuente: El Comercio

Aprende a preparar makis acevichados, una delicia para nuestros domingos en familia

Los makis acevichados, convertidos en uno de nuestros platillos favoritos, nacieron de la fusión peruano- japonesa.

Los makis se han convertido en uno de nuestros bocadillos favoritos, especialmente el acevichado, que combina muy bien los sabores orientales con los peruanos.

La página A comer nos comparte una receta con el paso a paso, de este riquísimo plato, que es perfecto para compartir con los amigos y familia.

Ingredientes. 500 gramos de arroz nevado, 550 mililitros de agua, 300 gramos de azúcar blanca, 200 mililitros de vinagre blanco o de arroz, 100 gramos de sal, 15 langostinos, 100 gramos de harina de trigo, 2 huevos batidos, 100 gramos de panko, 3 tazas de aceite vegetal, 5 algas nori, 1 palta, 400 gramos de pescado, shichimi Togarashi al gusto y 100 gramos de cebolla china picada.

Para la salsa Acebichada. 50 mililitros de caldo de Pescado, 50 mililitros de zumo de limón, 100 mililitros de salsa de soya, 1 huevo, 1/2 cucharadita y aceite de girasol al gusto.

Preparación. Lava el arroz nevado cuatro veces o hasta que el agua quede transparente. Es importante que seque y repose antes de cocinarlo. Echa el arroz y el agua en la olla arrocera. Deja que cocine y luego otra vez deja que repose por un tiempo de 20 minutos.

Coloca el arroz en un recipiente grande. En una jarrita pon el azúcar, vinagre blanco y sal. Agrega la mezcla al arroz, combina y reserva.

Aparte limpia los langostinos, pásalos por harina, huevo batido y panko. Fríelos en abundante aceite y a temperatura media alta. Reserva sobre papel absorbente.

Para la salsa, pon en un licuadora el zumo de limón, el caldo de pescado, la salsa de soya, el ajo y el huevo. Licúa todo, y agrega aceite en hilos hasta que parezca una mayonesa. Reserva.

Coloca una bola de arroz sobre una esterilla de bambú (esta debe estar forrada con papel film), estíralo hasta darle una forma rectangular, encima pon el alga nori, la palta y los langostinos. Si deseas puedes agregarle queso crema.

Enrolla con la esterilla y presiona los extremos. Retira la esterilla, y verás que un roll se ha formado. Coloca encima de este láminas de pescado. Vuelve a ponerle la esterilla para que le de forma.

Humedece el cuchillo en agua hervida, y ahora corta el roll en cuatro o cinco partes iguales. Pon los makis en un plato en forma diagonal y cúbrelos con la salsa acevichada. Decora con shichimi Togarashi y cebolla china y a disfrutar.

Fuente: Peru21

Vinos rosados, exquisitos para la primavera

Las mejores alternativas para disfrutar al aire libre desde casa y poder brindar por el comienzo de la estación más linda del año

La cuarentena está durando mucho más de lo imaginado, y ya hay costumbres que todos modificaron; algunas quizás para siempre. Sin embargo, la vida continua y la llegada de la primavera traerá tiempos más lindos, sobre todo para disfrutar al aire libre. Y si bien el confinamiento sigue imponiendo restricciones, siempre hay alternativas para poder tomar un poco de aire fresco, y por qué no, disfrutar de un picnic acompañado de un buen vino.

En realidad, no existe una época específica para cada tipo de vino, porque en general el consumo suele hacerse en ambientes con climas ideales. Si en verano hace mucho calor, seguramente las comidas serán de noche o adentro de casa con aire acondicionado. Y si son en invierno, lo más probable es que estén bien calefaccionadas, ya sean internas o externas, para los más audaces.

Esto quiere decir que el clima o la época del año no incluye directamente en el consumo, más allá de la estacionalidad. No obstante, hay ocasiones que si pueden determinar qué tipo de vino se va a servir.

Justo en esta época comienzan a llegar los primeros vinos del año, 2020 en este caso. Pensar que la cosecha finalizó en abril/mayo pasado, y algunas etiquetas ya están disponibles en el mercado. Se trata de los vinos más simples y sin crianza, generalmente blancos y rosados, que llegan con toda la fuerza de su juventud. Suelen ser vinos de paladar ágil y aromas impetuosos en función del varietal, y de paladar refrescante, tan simples como agradables. Esto tiene que ver con el tiempo de elaboración y no con la calidad, ya que el vino se hace a partir del jugo de uva (mosto) fermentado. Pero en este caso no hay casi tratamientos enológicos en busca de mayor volumen (reposo sobre lías con battonage), ni de estructura (maceraciones largas), ni de complejidad, a partir de una crianza en barricas de roble, por ejemplo. Son vinos que apenas están listos se estabilizan y salen al ruedo. Ni mejores ni peores, sino distintos e ideales para ciertas ocasiones de consumo. Estos blancos y, especialmente, los rosados jóvenes, son ideales para disfrutar de manera informal y al aire libre.

Primavera nueva, con vinos rosados nuevos

El vino más elegido en primavera es el rosado, una categoría que por suerte ha evolucionado mucho en los últimos años en la Argentina. Ya que si bien supo ser el más consumido en los 80, se trataba de otro tipo de vinos, más masivos y sin el foco en la calidad. Luego, casi desaparecieron de las góndolas, hasta que llegó el auge del Malbec a principios del milenio. Porque muchos buscaban concentrar más para obtener así mejores tintos, y para ello recurrieron a sangrías; separar parte de los primeros jugos escurriéndolos para terminar la fermentación del vino con menos líquido y todos sus sólidos (hollejo y semillas, principalmente). Así se obtenían tintos más corpulentos, por un lado, y por el otro un vino apenas coloreado, que muchos lanzaban como rosado. El problema es que esos rosé tenían 14/15% de alcohol y muchos taninos. Y por eso, al poco tiempo el mercado les dio la espalda. Pero algunos hacedores se dieron cuenta a tiempo que, si el buen vino nacía en la viña, el rosé no podía ser la excepción. Así fue que se buscaron las mejores variedades, aquellas que maduraban lentamente y que podían retener más acidez natural, y también ofrecían un buen equilibrio fenológico al momento de la cosecha más temprana, para obtener vinos más livianos.

Hoy, los nuevos rosados argentinos están a la altura de los mejores exponentes del mundo, los de la región de Provence, en Francia. Allí, los colores de los vinos suelen ser tenues, desde el rosa pálido hasta el color piel de cebolla intenso, con reflejos asalmonados o cobrizos. Esta diferencia en la tonalidad tiene que ver con las cepas utilizadas, pero también con el estilo de la casa. Porque más intensidad de color significa más maceración (infusión de las pieles con el mosto/vino) y por ende más estructura e intensidad, tanto de aromas como de sabores.

No obstante, el estilo de los rosados argentinos apuesta más a resaltar la expresión de juventud del vino. Por eso los colores son suaves, algunos brillantes y otros opalescentes porque eligieron no filtrar. Los aromas pueden variar de intensidad en función a la variedad, pero siempre ostentarán un carácter primario, es decir que reflejarán todo lo que trae la uva; frutas, flores, especias, vegetales, etc. Y en boca mandan la frescura, la tensión y el agarre. Ya son pocos los que dejan azúcar residual para lograr un final de boca más amable. Para esos hay una categoría específica: rosado dulce, y tiene muchos fans. Los rosados de hoy son secos y de paso vibrante, que no significa estructurados. Algunos tienen buen volumen en boca porque parten de uvas más concentradas, pero los prensados son suaves y las fermentaciones moderadas, para preservar lo más posible los atributos de la uva.

Así son los rosados de hoy, sin vueltas. Los más complejos son porque parten de uvas más selectas y de viñedos cuidados, en lugares más frescos, con uvas que se cosechan en el momento indicado pensado en ese rosado que la bodega quiere lograr.

La variedad más elegida es, obviamente, Malbec por ser la más plantada y el emblema nacional. Pero hay rosados que se lucen más, sobre todo los elaborados a partir de Pinot Noir, una cepa muy delicada. La moda del Cabernet Franc también llegó a los rosé, y el tradicional Merlot también resiste con algunos ejemplares en góndola. La sorpresa (quizás) la da el Tannat, una uva muy tánica (por eso su nombre) pero de maduración lenta y con gran acidez, y por lo tanto realizando maceraciones cortas es ideal para rosados del año. Obviamente hay rosados de otras variedades como Syrah o Petit Verdot, también algunos concebidos a partir de mezclas (Pinot Noir y Malbec, Tannat y Malbec, etc.) y hasta algunos a partir de Pinot Gris, una variedad blanca, pero con cierta pigmentación que les da a los vinos una tonalidad levemente cobriza.

Los rosé que van un paso más allá vienen en botellas diferentes y llamativas que salen de lo común. Incluso alguno de esos viene con tapón de vidrio. Y está bien, porque el rosado puede llamar la atención por fuera, siempre y cuando pueda agradar por lo que tiene adentro. Pero la mayoría viene con tapa a rosca y en botellas más simples, aunque con etiquetas y nombres llamativos. Algunos optan por diferenciarse con la denominación “blanc de noir” (blanco de tintas), que si bien no son rosados; como su nombre lo indica; en la copa quedan como tales.

Lo ideal es tenerlos en la heladera o mantenerlos en la frapera luego de abiertos. Se beben bien fríos, porque justamente la cuestión acá no es evaluar sus características organolépticas, sino su agradabilidad y adaptabilidad a situaciones tan informales como placenteras. Y si se atempera mucho, agregarle hielo sin temor.

Por frescura y textura acompañan muy bien sándwiches de todo tipo, ensaladas variadas, wraps de vegetales, sushi rolls, langostinos grillados, y hamburguesas de pollo. También se pueden disfrutar como aperitivo al caer el sol, solos o en tragos combinados con frutas de estación y alguna hierba aromática.


Maridajes más recomendables para cada alimento

La teoría básica del maridaje se centra en unir platos de sabor fuerte con vinos con cuerpo y platos ligeros con vinos de poco cuerpo; pero existen muchos matices dependiendo del alimento, la forma de cocinarlo y el gusto de cada comensal. Corporación Vinoloa ha realizado una selección de vinos que resultan perfectos al gusto para cada grupo de alimentos y ofrece un listado del maridaje perfecto para cada tipo de comida.

¿Realmente existe un tipo de vino perfecto para cada comida?, aunque por si solo el vino puede disfrutarse plenamente, un buen maridaje realza el placer de una cata. Desde la empresa dedicada a la distribución de vino con marcas propias, Corporación Vinoloa, explican cómo funcionan las combinaciones perfectas de los vinos con los alimentos y ofrecen un listado con los maridaje más recomendables.
El arte del maridaje trata de unir platos de sabor fuerte con vinos con cuerpo, de modo que se potencien los sabores. De esta misma forma, los platos ligeros casan con vinos de poco cuerpo y sabor suave, con un toque de acidez que acompañe y refresque. Podríamos decir que esta es la teoría básica, pero entre estos extremos existen muchos matices: hay muchas combinaciones y es difícil definir recetas estrictas para combinar el vino con la comida. También depende del paladar o el gusto de cada persona, por ello no siempre un maridaje es perfecto para todos por igual.

Maridajes y selección de vinos para cada grupo de alimentos

Existen combinaciones que son más recomendables dependiendo del tipo de comida. Así, Corporación Vinoloa ha realizado una selección de vinos que resultan perfectos al gusto para cada grupo de alimentos:

  • Encurtidos y frutos secos: combinan con vinos generosos, como los vinos de jerez en sus variantes, los oporto y madeira pasados por barrica y el marsala italiano.
  • Quesos: en general, es posible asignar a los quesos tiernos y grasos los vinos blancos con cuerpo o bien secos ligeros, e incluso algo dulce que sea suave; para los quesos azules, potentes de aroma y sabor, lo mejor es escoger tintos de tono ligero pero afrutado, como Sabiyano, o bien tintos medios, es decir variedades potentes, pero sin barrica; y los quesos curados y muy curados aceptan, en cambio, los tintos potentes y maduros, pasados por barrica.
  • Ensaladas: tanto el rosado como el blanco seco con aroma frutal, pero no los vinos con toque dulce.
  • Paellas y arrocesblancos ligeros y secos, con aromas frutales, pero no demasiado dulces. Otra opción es usar tintos ligeros de grado bajo, pero con aromas y algún penedés.
  • Mariscos: los vinos blancos casan en general a la perfección con el marisco, incluso los dulces y florales como el albariño, por ejemplo, el Calazul. Desde blancos secos y ácidos, a otros untuosos y pasados por barrica, e incluso rosados.
  • Carnes: las carnes rojas casan perfectamente con vinos curtidos y maduros como los riojas y riberas, por lo que acompañar estas carnes con un Guardiano o un Noctámbulo sería ideal; las carnes blancas maridan bien con vinos blancos secospero no ácidos; y las carnes frías funcionan perfectamente con blancos secos y tintos ligeros.
  • Pescados: los pescados blancos combinan bien con los blancos secos ácidos o los rosados; y los pescados grasos casan con vinos blancos mediterráneos o con tintos ligeros.
  • Legumbres: son un gran maridaje para el vino tinto, como por ejemplo, la referencia Usted, y su elección dependerá de su intensidad.
  • Postres dulces: para disfrutar de un momento dulce, es preciso elegir un vino dulceEl moscatel, la mistela o la malvasía, pasando por un riesling alemán de grado, un sauternes francés o un tokaji húngaro son perfectos para los postres.
  • Chocolates y postres de cacao o café: en este caso, un vino potente y con cuerpo, no demasiado afrutado, como Peccatorum, es la elección adecuada.

De esta manera, aunque existan ciertas normas que se dan por supuestas, el maridaje perfecto es muy relativo, pues elegir unos u otros vinos para acompañar a los platos dependerá del tipo de alimentos que se vayan a preparar, la forma en la que estén cocinados y del gusto de los comensales.

Fuente: Tecnovino

Aprende a preparar una rica Margarita en las rocas

Aprende a hacer un margarita en las rocas con tequila blanco y Cointreau, y sorprenderás.

Ingredientes

  •  30 ml. de tequila blanco
  •  15 ml. de Cointreau
  •  1 zumo de 1,5 limones
  •  2 cucharadas de azúcar
  •  3 cubitos de hielo

Para decorar las copas:

  •  1 pizquita de sal
  •  1 pizca de azúcar

¿Cómo hacer la receta de margarita en las rocas?

Primero preparamos las copas en las que serviremos los margarita en las rocas. Para ello, mezclamos una pizca de sal con algo más de una pizca de azúcar, humedecemos los bordes de las copas, y los pasamos por la mezcla para que ésta se quede pegada.2

Para hacer un margarita en las rocas necesitamos una coctelera para mezclar los ingredientes indicados. Primero echamos el zumo de limón con el azúcar y removemos muy bien hasta asegurarnos de que el azúcar está perfectamente disuelta. Luego añadimos el resto de ingredientes del margarita, tapamos, agitamos, y lo vertemos en la copa.3

Si quieres que tu margarita en las rocas sea granizada, puedes hacer el procedimiento en una picadora, para que el hielo se convierta en escarcha y se mezcle con el resto de ingredientes del margarita.

Fuente: Recetascomida

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